La Puerta de Abraham

Artículo: LA PUERTA DE ABRAHAM: La identidad potencial de la moralidad universal y el camino de la indagación

Autor: Mustafa Günen  

Resumen  

Este artículo parte de la tesis de que la religión es la «fitrah» (disposición innata) o el «programa de comportamiento» presente en la constitución biológica y neurológica del ser humano. Este programa es independiente de todos los textos y enseñanzas religiosas. Al investigar una definición de la identidad «musulmana» con este nivel de inclusividad, examiné numerosos textos sagrados, incluidos la Torá y la Biblia, para encontrar declaraciones claras que apoyaran esta idea. Sin embargo, encontré una expresión clara y de principios, que define la identidad como transhistórica y que abarca a todos los creyentes, únicamente en el Corán. Debido a esta claridad y énfasis, tomo el Corán como punto de referencia para explicar esta identidad universal potencial. El énfasis en la «religión de Abraham» no es una secta, sino la actitud de buscar la verdad mediante un razonamiento escéptico y cuestionador.  

Introducción  

La religión es un «programa de comportamiento» presente en la propia constitución del ser humano. Como el sistema operativo de un ordenador, está preinstalado desde el nacimiento y puede ser observado por la neurociencia. A partir de esta premisa fundamental, este artículo examina los conceptos de «Islam» y «Musulmán», sacándolos de los marcos religiosos tradicionales y tratándolos como la expresión de un sistema moral universal y su identidad potencial. El Corán se utiliza como punto de referencia porque revela claramente esta realidad, pero no es la fuente de la verdad, sino su reflejo.  

  1. La religión es un programa independiente de los libros  

El ser humano nace con tendencias morales fundamentales como la solidaridad, la búsqueda de la justicia y la aversión a la violencia. Esta es su «fitrah». Todos los textos religiosos y los profetas han señalado este programa preexistente, recordándolo y «actualizándolo» cuando se volvía susceptible a la corrupción.  

  1. Islam: el nombre local de un contenido universal  

La palabra «Islam» significa mejorar, estar del lado de la paz y alejarse de la negatividad. Este es un contenido ético universal y descriptible, semejante a los principios de la «Declaración Universal de Derechos Humanos». El nombre de este contenido en lengua árabe es «Islam». Diferentes lenguas y culturas pueden dar nombres distintos a este mismo contenido universal. Lo importante no es el nombre, sino la esencia.  

  1. Musulmán: una identidad supra-potencial  

Al investigar una definición de la identidad «musulmana» con este nivel de inclusividad, examiné numerosos textos sagrados, incluidos la Torá y la Biblia, para encontrar declaraciones claras que apoyaran esta idea. Estos libros ciertamente promueven los mismos valores morales. Sin embargo, encontré una expresión clara y de principios – «Allah os nombró musulmanes antes y en este Corán» (Sura Al-Hajj 78) – que define la identidad como transhistórica y que abarca a todos los creyentes, únicamente en el Corán. Debido a esta claridad y énfasis, tomo el Corán como punto de referencia para explicar esta identidad universal potencial. Ser «musulmán» es la identidad potencial de cualquiera que esté alineado con este programa universal, y está abierta a toda la humanidad.  

  1. El camino de Abraham: indagación y búsqueda de la verdad  

El mandato del Corán «Seguid la religión de Abraham» no señala una secta, sino una actitud. Abraham es una figura que cuestionó los ídolos y las creencias tradicionales, utilizando la razón para encontrar la verdad. Su «religión» es el uso de la mente crítica y escéptica para alcanzar la verdad. Esta es también la esencia del concepto de «tawhid» (monoteísmo). El tawhid es la idea de una única y última ley universal (Dios) a la que la mente humana llega cuando cuestiona lo suficiente. No es una creencia, sino una conclusión alcanzada por el intelecto.  

  1. Expresión artística: la simbología de la indagación en «La Puerta de Abraham»  

La pintura «La Puerta de Abraham» visualiza esta filosofía:  

El Libro: representa la verdad universal y la razón.  

Los colores y el blanco: la combinación de los tres colores primarios de la luz (rojo, verde, azul) en física produce el blanco. El blanco simboliza la verdad universal unificadora.  

Las puertas virtuales: puertas creadas con secuencias de colores incorrectas representan caminos dogmáticos aceptados sin cuestionamiento.  

La venda en los ojos: representa los prejuicios que impiden a las personas ver que otros también se dirigen hacia la misma verdad.  

La Puerta de Abraham: representa la puerta unificada de la verdad a la que finalmente llega la mente investigadora, abrazando todos los colores (diferencias). Quienes se dirigen hacia esta puerta se despojan de sus identidades artificiales (sus colores) y alcanzan la verdad pura (el blanco).  

Conclusión  

La verdadera religión no está escrita en los libros, sino en la propia «fitrah» del ser humano. «Islam» es uno de los nombres de este programa universal. «Musulmán» es la identidad potencial de cualquiera que viva según este programa. El Corán es una referencia valiosa porque presenta esta verdad con una claridad que no se encuentra en otros textos. El legado de Abraham es cuestionar para buscar la verdad. La tarea de la humanidad es quitarse las vendas del dogma y, usando su intelecto, encontrar «La Puerta de Abraham». Esa puerta no es la puerta de los colores que nos dividen, sino la puerta de la luz que nos une a todos.  


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